Psicoterapia
Psicoterapia con adolescentes
Un acompañamiento que tiene en cuenta al adolescente, su familia y un momento vital de profundos cambios.
La adolescencia es una etapa compleja
Los adolescentes son “menores de edad”, lo que implica que legalmente se asume que no tienen una plena responsabilidad sobre sí mismos, así como que teóricamente los padres o tutores legales son los encargados de su bienestar. Al mismo tiempo, se encuentran en una etapa compleja, de desarrollo físico y emocional, en un proceso de conquistar distancia respecto a su familia y acercarse a sus iguales; hay un deseo creciente de independencia.
Esta etapa puede conllevar una gran conflictividad y frustración, ya que las relaciones intrafamiliares se están redefiniendo y hay muchas cosas que se daban por sentadas que empiezan a tambalearse. Esta situación casi siempre produce sufrimiento o malestar a todas las partes implicadas. A veces, con el tiempo, el sistema familiar logra desarrollar un equilibrio nuevo que permite desarrollarse saludablemente a todos sus miembros. Otras veces la situación se enquista y es necesario pedir ayuda.
La psicoterapia en la adolescencia, ¿cómo es?
En general, la primera entrevista se hace con los padres o tutores legales a solas, especialmente si la iniciativa de consulta surge de ellos; en otros casos esta primera sesión puede ser conjunta con todos los miembros de la familia. En la primera sesión se expone el motivo de consulta, el contexto actual y algunos aspectos de la historia familiar.
Os plantearé mi marco de trabajo, el manejo de la confidencialidad y cómo ésta se combina con la colaboración familiar. Al tratarse de una persona menor de edad, será muy importante para mí poder combinar el trabajo con el/la adolescente y las sesiones con los padres. Hay una cierta complejidad en el hecho de existir relaciones simultáneas y a veces intereses o necesidades contrapuestas, pero aun así trabajaremos para que todos/as os sintáis acompañados/as.
Después de la primera entrevista con los padres, os propondré entre tres y cinco entrevistas individuales con la/el chico/a para poder conocernos. Trataré de conocer su punto de vista sobre la situación, sus inquietudes y sus intereses presentes y futuros.
Después de las sesiones con el/la adolescente, convocaré de nuevo a los padres para realizar una sesión de devolución de la consulta que habéis realizado, en la que hablaremos conjuntamente sobre el planteamiento de trabajo terapéutico.
En general, durante el proceso es posible que haya sesiones individuales con el/la adolescente, otras sesiones con los padres, y a veces también puede suceder que haya sesiones familiares. Es algo que pensaremos según el caso y el momento y/o a solicitud de alguno de los miembros de la familia.
Atiendo tanto de forma presencial como online, según convenga a cada familia.
Si vuestro hijo/a no quiere asistir
Inicialmente puede parecer que sin su participación activa en el proceso no va a ser posible hacer cambios. Sin embargo, la perspectiva sistémica aporta la idea de que la familia es un sistema en el que todos los individuos se influyen mutuamente. Por este motivo, el cambio puede nacer en cualquiera de los nodos de la red.
Su negativa puede tener múltiples causas, y siempre es interesante poder escuchar su posición al respecto: a veces se trata de un mecanismo de defensa relacionado con el miedo o la vergüenza, otras veces se trata de una posición frente al conflicto, o puede tratarse del deseo propio de la edad de distanciarse de la familia. Las terapias coactivas suelen dar muy poco resultado, así que, salvo excepciones, tiene más sentido acercarse a la posición del/la chico/a y lograr que vea por sí mismo los beneficios que también tiene para él/ella recibir ayuda profesional; solo así lograremos una buena alianza terapéutica.
Ante la reticencia del/la adolescente, puede ser interesante invitarlo a probarlo, dejando claro que si después de algunas sesiones sigue sin querer asistir, tiene la libertad de dejar de hacerlo. Sea como sea, ante una negativa parcial o rotunda, lo más recomendable es que seáis los padres quienes deis el primer paso y hagáis la consulta sobre la situación. Al dar vosotros el primer paso a menudo se movilizan las dinámicas y se desbloquean posiciones, ya que el adolescente entiende que no es el único señalado o culpable del malestar familiar, y que cada uno está dispuesto a hacerse cargo de su parte de responsabilidad.
Recordad que como padres tenéis un margen de maniobra para cambiar las cosas. Si en el peor de los casos no lográis el compromiso del adolescente con la psicoterapia, podemos reunirnos a solas para hablar sobre otras maneras de cambiar la dinámica familiar que están en vuestras manos y que indirectamente influyen en él/ella y en vuestra relación.
Los casos más graves, en los que la negativa a la psicoterapia pudiera suponer un riesgo mayor para la integridad del/la menor o de otras personas, sí requieren un abordaje directivo. En ese caso, contactadme y os asesoraré en la búsqueda de servicios especializados.
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